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  Academia Imperial de Belas Artes - Aiba [Academia Imperial de Bellas Artes]        

Historia

La creación de la Academia Imperial de Bellas Artes - Aiba, en Río de Janeiro en 1826, inaugura la enseñanza artística en Brasil, con un modelo semejante a los de las academias de arte europeas. Las academias buscan garantizarles a los artistas la formación científica y humanística, además de entrenamiento en el oficio con clases de dibujo de observación y copia de patrones. Además, son responsables de la organización de exposiciones, concursos y premios, conservación del patrimonio, creación de pinacotecas y colecciones, lo que significa el control de la actividad artística y la fijación rígida de estándares de gusto. En Brasil, el arte realizado en la Academia corresponde, en líneas generales, a modelos neoclásicos y románticos aclimatados, que tienen que enfrentar las condiciones de la naturaleza y de la sociedad local. Entre las varias alteraciones en el modelo se encuentra el predominio de los paisajes entre los pintores académicos en Brasil, pese a la jerarquía de géneros que consideraba el paisaje secundario. Respecto a la pintura histórica, vale destacar el papel del "arte académico nacional" en la construcción de una iconografía del Imperio, sobre todo en el periodo de Don Pedro II (1825 - 1891), entre 1841 y 1889. Al lado de la profusión de retratos del emperador y del registro de conmemoraciones oficiales, parte de los artistas académicos se involucra en la construcción de una memoria de la nación, de característica romántica, con la elección de algunos emblemas: el indio es uno de los más importantes - por ejemplo, Moema (1886), de Victor Meirelles (1832-1903), Iracema (1881), de José Maria de Medeiros (1849 - 1925) y O Último Tamoio [El Último Tamoyo] (1883), de Rodolfo Amoedo (1857 - 1941).

La historia de la Aiba acompaña los esfuerzos de D. João VI (1767 - 1826) para equipar el Estado en la colonia ultramarina, elevada a la categoría de Reino Unido de Portugal y Algarves en 1815. El decreto de doce de agosto de 1816 crea la Escola Real de Ciencias, Artes e Ofícios [Escuela Real de Ciencias, Artes y Oficios], para la que se contrata una Misión Artística Francesa que llega al país en el mismo año para inaugurar las actividades de la institución. La Escuela, como el propio nombre lo indica, tiene doble función: formar al artista para el ejercicio de las bellas-artes y también al artífice para las actividades industriales. La misión tiene origen en el esfuerzo de Joachim Lebreton (1760 - 1819), ex-secretario del Institut de France que, con el apoyo de Don João y del Conde de la Barca, trae al país a un grupo de artistas y técnicos, entre los que están los pintores Nicolas Taunay (1755 - 1830) y Debret (1768 - 1848), el escultor Auguste Marie Taunay (1768 - 1824) y el arquitecto Grandjean de Montigny (1776 - 1850), autor del proyecto de la sede de la Aiba y principal responsable de la enseñanza de la arquitectura en la academia. Las obras del arquitecto son ejemplares del estilo neoclásico en Brasil como, por ejemplo, la antigua Aduana que es hoy la Casa França-Brasil [Casa Francia-Brasil] y el Solar Grandjean de Montigny, su antigua residencia que pertenece actualmente a la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, PUC/RJ.

Mientras duró, desde 1826 hasta 1889, la Aiba tuvo siete directores y se sometió a dos grandes reformas (1831 y 1855). Pero fueron las gestiones del pintor Félix Taunay (1795 - 1881) - desde 1834 hasta 1851 - y del pintor y crítico de arte Porto Alegre (1806 - 1879) - desde 1854 hasta 1857 -, las que consolidaron la academia. La fase de Taunay marca la estructuración de los cursos, la creación de las Exposiciones Generales de Bellas Artes en 1840, y la concesión de Premios Viaje al Exterior, a partir de 1845. La era Porto Alegre, primer brasileño en dirigir la institución, coincide con el intento de modernización de la academia a través del énfasis en el establecimiento de bases teóricas para la enseñanza, en la idea de nacionalización de la biblioteca (convirtiéndola en la memoria pictórica brasileña) y en la creación de colecciones de arte brasileñas. Porto Alegre confiere importancia destacada a la pintura de paisajes que debería, según él, salir de la copia de estampas y de los cuadros de la pinacoteca, y dirigirse al registro de la naturaleza nacional. La pintura de paisajes encuentra fuerte arraigo en el arte brasileño, desde Nicolas Taunay (por ejemplo, Cascatinha da Tijuca [Pequeña Cascada de Tijuca] y Vista do Outeiro da Glória [Vista de la Colina de la Gloria], ambas realizadas entre 1816-1821). La defensa que hizo Porto Alegre de la pintura al aire libre y del registro realista de la flora y fauna nacionales, encuentra su efectiva realización décadas después en la obra del pintor alemán Georg Grimm (1846 - 1887) y su grupo.

Debret es el pintor más importante de la Aiba en los primeros tiempos. Formado por Jacques-Louis David (1748 - 1825), a través el ideario neoclásico, que tiene en la pintura histórica y mitológica su piedra de toque, Debret comienza su trabajo en Brasil con la organización de los festejos de aclamación de D. João VI, nada semejantes a las fiestas revolucionarias francesas organizadas por David. Durante su estancia en Brasil, se observa su interés creciente por el acompañamiento de aspectos variados de la vida social brasileña (el movimiento en las calles, el interior de las casas, el cotidiano de los esclavos, etc.), traducido en dibujos y acuarelas, de los cuales buena parte está litografiada y reunida en el libro Viagem Pitoresca e Histórica do Brasil [Viaje Pintoresco e Histórico de Brasil] (1834, 1835 y 1839). La pintura histórica encuentra en las obras de Victor Meirelles y Pedro Américo (1843 - 1905) sus mayores ejemplos. Alumno de la Aiba, donde ingresa en 1847, Meirelles recibe el premio Viaje al Exterior y sigue hacia Roma en 1853, donde pasa por la Academia de São Lucas y por los talleres de Tommaso Minardi (1787 - 1871) y Nicola Consoni (1814 - 1884). En París, estudia con Léon Cogniet (1794 - 1880) y Andrea Gastaldi (1826 - 1889). Entre sus obras más importantes está A Primeira Missa no Brasil [La Primera Misa en Brasil] (1860), reveladora de los trazos característicos del pintor: la riqueza de detalles y el predominio del dibujo sobre el color en la composición. La Batalha dos Guararapes [Batalla de los Guararapes] (1879) es otro significativo lienzo del pintor, que contribuye a convertir el episodio en uno de los hitos de la nacionalidad, en lo que es seguido por Pedro Américo. El famoso lienzo de Pedro Américo, Batalha do Avaí [Batalla de Avaí], se presenta al lado de la Batalha dos Guararapes en la Exposición General de Bellas Artes, en 1879. Pedro Américo muy pronto se sobresale en la Academia, donde ingresa como alumno en 1856. Fue becario en Europa, donde estudió con Léon Cogniet y Horace Vernet (1789 - 1863), este último afecto a los temas de batallas y a los paisajes exóticos. Marcas más claramente románticas se hacen sentir en su producción, a causa de su contacto con Ingres (1780 - 1867), de las copias que realizó de lienzos de Géricault (1791 - 1824) y del viaje hecho a Argelia. Independência ou Morte [Independencia o Muerte] (1886-1888) es otra de sus obras más importantes.

Los nombres de Almeida Júnior (1850 - 1899) y Rodolfo Amoedo se sobresalen entre los alumnos de la primera generación de pintores que salieron de la Academia, debido a las soluciones originales de sus obras. Almeida Júnior camina, a partir de 1879 y del lienzo Derrubador Brasileiro [Leñador Brasileño], hacia la temática regionalista (Caipiras Negaceando [Pueblerinos Persiguiendo la Caza], 1888 y Caipira Picando Fumo [Pueblerino Picando Tabaco], 1893), permitiendo comprobar sus afinidades con el realismo de Gustave Coubert (1819 - 1877) y Jean-Baptiste-Camille (1796 - 1875). Amoedo, a su vez, produce lienzos de acentuado tono realista y contenido erótico, como Marabá [Mestizo] (1882) y Estudo de Mulher [Estudio de Mujer] (1884). Pedro Alexandrino (1856 - 1942), alumno de Almeida Júnior, se hace célebre por las naturalezas-muertas.



actualizado en 15/12/2005