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  Futurismo        

Historia
El Manifiesto Futurista, cuyo autor es el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti (1876 - 1944), es publicado en París, en 1909. En ese primero, de una serie de manifiestos difundidos hasta 1924, Marinetti declara la raíz italiana de la nueva estética: "?queremos liberar a este país (Italia) de su fétida gangrena de profesores, arqueólogos, cicerones y anticuarios". Hablando desde Italia hacia el mundo, el futurismo se pone en contra del "pasadismo" burgués y el tradicionalismo cultural. A la opresión del pasado, el movimiento opone la glorificación del mundo moderno y de la ciudad industrial. La exaltación de la máquina y de la "belleza de la velocidad", asociada al elogio de la técnica y de la ciencia, se convierte en emblemática de la nueva actitud estética y política. Otra sensibilidad, condicionada por la velocidad de los medios de comunicación, está en la base de las nuevas formas artísticas futuristas. Movimiento de origen literario, el futurismo se expande con la incorporación de un grupo de artistas reunidos en torno al Manifiesto de los Pintores Futuristas y al Manifiesto Técnico de los Pintores Futuristas (1910). A partir de entonces, se proyecta como un movimiento artístico más amplio, que defiende la experimentación técnica y estilística en las artes en general, sin dejar a un lado la intervención y el debate político-ideológico. Humberto Boccioni (1882 - 1916), Carlo Carrà (1881 - 1966), Luigi Russolo (1885 - 1947), Giacomo Balla (1871 - 1958) y Gino Severini (1883 - 1966) están los principales nombres del primer futurismo, que conoce un retroceso en 1916, con la muerte de Boccioni y con la crisis social y política instaurada por la Primera Guerra Mundial (1914 - 1918). Un segundo futurismo tiene lugar, sin la unidad creadora y la fuerza del momento originario, presentando a Fortunato Depero (1892 - 1960) como protagonista.

Dinamismo y simultaneidad son términos paradigmáticos de la propuesta futurista. El énfasis en la acción y en la investigación del movimiento figuran tanto en la novela Mafarka, o Futurista [Mafarka, el Futurista], de Marinetti, y en el Manifiesto Técnico de la Literatura Futurista (1912) como en las artes visuales, por ejemplo, en la escultura Formas Únicas na Continuidade do Espaço [Formas Únicas en la Continuidad del Espacio] (1913), de Boccioni, y en los lienzos Os Funerais do Anarquista Galli [Los Funerales del Anarquista Galli] (1911), de Carrà, y Dinamismo de um Cão na Coleira [Dinamismo de un Perro en el Collar] (1912), de Balla. Son evidentes las aspiraciones en las investigaciones de color y en los efectos de luz del postimpresionismo puntillista, así como en las técnicas de las composiciones cubistas, si bien el futurismo italiano subraya en la dirección contraria del cubismo la carga emotiva y la expresión de estados de alma en el arte (Estados de Alma nº 1. Os Adeuses [Estados de Alma nº 1. Los Adioses], 1911, de Boccioni). La fuerte politización del movimiento es otro trazo distintivo del arte futurista. La base ideológica del movimiento es anticlerical - revelan los manifiestos políticos que se lanzan en 1909, 1911, 1913 y 1918 - y, en seguida, antisocialista, por la defensa de la modernización de la industria y de la agricultura, del irredentismo y de la política exterior agresiva. Las afinidades con el fascismo, que se entrevé en el nacionalismo y en la exaltación del ímpetu y de la acción, se concretan cuando diversos miembros del grupo se juntan al partido fascista. En Futurismo e Fascismo [Futurismo y Fascismo] (1924), Marinetti reúne discursos y relatos en los que presenta el futurismo como socio y precursor del fascismo.

Las propuestas futuristas impregnan diversas artes. En la música, el teórico, pintor y músico Russolo defiende "el arte de los ruidos", por medio de la creación de instrumentos que producen una sorprendente gama de sonidos (los "entonadores de ruidos"). En las artes escénicas, el teatro sintético futurista (1915) prevé acciones simultáneas que toman el escenario y el patio de butacas. El énfasis en la invención escénica figura en los posteriores Teatro da Surpresa [Teatro de la Sorpresa] (1922) y  Teatro Visionário [Teatro Visionario] (1929). A su vez, las experiencias futuristas con el cine acompañan el movimiento a partir de 1915, y movilizan a Marinetti, Balla, entre otros (Vida Futurista, 1916). Se ve el cine como una nueva forma de expresión artística que atendería a la necesidad de una expresividad plural y múltiple, declara el manifiesto Cine Futurista (1916). La arquitectura visionaria de A. Sant´Elia (1888 - 1916) es más un ejemplo de la extensión del proyecto futurista.
 
El movimiento futurista sirve de inspiración a obras y artistas de distintas tradiciones nacionales. En Rusia, trabajos de Mikhail Larionov (1881 - 1964), Natalia Gontcharova (1881 - 1962) y Kasimir Malevich (1878 - 1935) pueden verse sobre la base de lecturas del futurismo. Las manifestaciones del grupo Dada, intencionalmente desordenadas y orientadas por el deseo de choque y de escándalo, permiten entrever la reanudación del futurismo. El vorticismo en Inglaterra y algunas pinturas de Marcel Duchamp (1887 - 1968) y Robert Delaunay (1885 - 1941) en suelo francés sugieren, cada cual a su manera, inspiraciones futuristas. Los modernistas reunidos en la Semana de Arte Moderna [Semana de Arte Moderno] de 1922, en São Paulo, reciben inmediatamente el apodo de "futuristas" (configuran el llamado futurismo paulista [futurismo de São Paulo]), debido a las propuestas estéticas renovadoras y las intervenciones estéticas de vanguardia. Sin embargo, la consideración detenida de las obras del modernismo permite constatar la distancia entre la vanguardia modernista brasileña y la italiana.



actualizado en 16/01/2009